Ocuparse hoy de la salud emocional del personal sanitario para asegurar la calidad asistencial post pandemia.

Las licenciadas Leila Lipsky y Estela Reyes,  directoras de Zoom Coaching, referentes en Coaching  para profesionales de la Salud comparten con ExpoMEDICAL un informe en el cual enfatizan la importancia de la prevención y el cuidado de la salud de los profesionales que se encuentran al frente de la pandemia y nos invitan a reflexionar sobre el Síndrome de Burnout.

A continuación, presentamos el informe completo que preparó Zoom Coaching para ExpoMEDICAL.


Este es “el momento de los líderes de las instituciones de salud” para cuidar la salud emocional de sus profesionales. Lo que no hagan hoy, durante los días de pandemia,  impactará en forma permanente en los vínculos con sus colaboradores  y en el desempeño laboral en unos pocos meses.

La OMS declaro el agotamiento del personal sanitario del mundo como una urgencia prioritaria. A partir del 1° de enero de 2022  el Síndrome de Burnout figurará en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11).

  • ¿Por qué sucederá?

Durante estos días los profesionales se encuentran en un escenario totalmente desconocido. No tenemos antecedentes de cómo manejar acertadamente esta nueva situación. No existen protocolos integrales para su manejo, ya que impacta en múltiples dimensiones.

El aporte de las neurociencias nos dice que cuando nos vemos amenazados o sufrimos estrés, bajan de manera conjunta nuestra capacidad para tomar decisiones, nuestra creatividad y nuestro nivel de atención, por lo que somos más propensos a cometer errores o a tener accidentes. Del mismo modo también somos menos empáticos.

Los primeros estudios publicados en revistas científicas sobre la salud de los médicos chinos que enfrentaron al Covid-19 desde la trinchera revelan que siete de cada diez médicos afirmaron haber experimentado algún síntoma vinculado al estrés.

Un estudio del personal del hospital que podría haber estado en contacto con el SARS, encontró que fue significativamente más propenso a reportar agotamiento, desapego de los demás, ansiedad al tratar con pacientes febriles, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, deterioro del desempeño laboral y renuencia al trabajo o consideración de renuncia.

Otro estudio demostró que los trabajadores de la salud que habían sido puestos en cuarentena tenían síntomas más graves de estrés postraumático que los miembros del público en general. También sintieron una mayor estigmatización que el público en general, exhibieron más conductas de evitación después de la cuarentena, y fueron más afectados emocionalmente: informaron más enojo, molestia, miedo, frustración, culpa, impotencia, aislamiento, soledad, nerviosismo, tristeza y preocupación.

Quienes se encuentran en el frente de batalla entre muchas otras situaciones se ven  obligados no solo a aplicar sus conocimientos científicos, si no a cuidar , apoyar y contener a los enfermos de COVID 19  para superar el dolor emocional que les ocasiona tener que separarse, de manera abrupta de grupos de pertenencia como familiares, amigos o colegas.

Para considerar como una de las prioridades en las instituciones de salud durante esta pandemia, el apoyo organizacional es vital para proteger la salud emocional. Los gerentes deben tomar hoy decisiones y acciones para garantizar que todos los miembros de su personal estén cuidados y puedan estar anímicamente dispuestos para sostener la demanda asistencial habitual. 

La evidencia indica que, cuando pase la pandemia, tendremos un montón de personas con síntomas de estrés agudo y postraumático.

  • ¿Qué se puede hacer para mitigar las consecuencias de “pandemia emocional” de los profesionales?

Para cuidar la salud emocional de los trabajadores de la salud la comunicación efectiva es el remedio. La comunicación entendida con un amplio espectro de oportunidades para generar empatía, colaboración y confianza. Más que nunca debemos ser empáticos, para poder detectar reacciones que deben ser atendidas a partir de una escucha activa y comprometida. Muchas veces  las crisis nos alejan de esta habilidad.

Por otra parte, es necesario tener en consideración que el recurso humano que hoy está inmerso en este escenario será el mismo que cuando pase, deberá continuar con la alta demanda asistencial,  pero con pacientes que habrán sufrido las consecuencias de haber padecido la enfermedad, haber sufrido la pérdida de un ser querido o haber estado en aislamiento con las consecuencias emocionales que todo ello implica.

Actuar con una intervención temprana atendiendo la salud emocional, evitará consecuencias en el corto plazo en el desempeño profesional y en las relaciones interpersonales en los equipos de trabajo.

Para mitigar estos efectos “post pandemia”, se les debe proporcionar espacios, incluso online,  donde se sientan escuchados, preguntándoles simplemente qué necesitan o prefieren, que puedan reconocer sus emociones y gestionarlas de una manera adecuada, que aprendan a poner el foco únicamente en su círculo de influencia para disminuir la preocupación y detectar aquellas situaciones que no están bajo su control , generar ideas colaborativas de apoyo para el manejo de situaciones difíciles que se les presentan a diario y consejos prácticos sobre técnicas de manejo del estrés a través del Mindfulness, la meditación y otras estrategias similares que han demostrado ser eficaces para prevenir entre otras consecuencias el síndrome de Burnout.

Esta es la vacuna contra esta pandemia emocional. Los trabajadores de la salud merecen una atención especial, estamos a tiempo para tomar acciones preventivas y no tener que apagar el incendio.


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